
Me miré al espejo
y vi de repente
unos ojos buenos,
una cara triste,
una boca pronta
tal vez a la risa,
tal vez a un enojo
o a una caricia...
Me miré las manos
y las vi pequeñas,
un poco cansadas
pero siempre inquietas.
Y miré mi pelo:
y un duende travieso
me mostró una cana...
Y miré mis ojos,
(de nuevo mis ojos)
y me vi por dentro.
Vi entonces
que la niña dulzona,
tristona y poeta
que soñaba rimas
y lloraba a solas,
me estaba siguiendo...
Me sentí triste
y a la vez dichosa.
Sentí que amaba
con las mismas fuerzas....
Y sentí mis venas
hinchadas de cosas...!!
........................................
Mabel G. '05


y vi de repente
unos ojos buenos,
una cara triste,
una boca pronta
tal vez a la risa,
tal vez a un enojo
o a una caricia...
Me miré las manos
y las vi pequeñas,
un poco cansadas
pero siempre inquietas.
Y miré mi pelo:
y un duende travieso
me mostró una cana...
Y miré mis ojos,
(de nuevo mis ojos)
y me vi por dentro.
Vi entonces
que la niña dulzona,
tristona y poeta
que soñaba rimas
y lloraba a solas,
me estaba siguiendo...
Me sentí triste
y a la vez dichosa.
Sentí que amaba
con las mismas fuerzas....
Y sentí mis venas
hinchadas de cosas...!!
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Mabel G. '05
